Para lo que sea que estés haciendo y tómate unos minutos para reflexionar acerca de lo que estás a punto de leer, en serio, ¡hazlo ahora!

¿Alguna vez te has cuestionado acerca del uso que le das a los signos de admiración? Con qué frecuencia los usas, cuál es tu intención al hacerlo y cómo los interpretan tus lectores. Si la respuesta es no, te daremos algunas razones para hacerlo y además, te contamos porqué los redactores y creadores de contenido de Papel Digital estamos enfrentando estas preguntas existencialistas para la vida de alguien que gira en torno al lenguaje, las letras, signos y significados.

Recientemente, Netflix estrenó “En pocas palabras”, una serie de mini documentales que exponen y profundizan temas de interés popular en unos cuantos minutos. Su último capítulo habla sobre los signos de exclamación o admiración (como los quieras llamar), su origen y la evolución de su uso a través de la historia, incluyendo un pequeño segmento sobre el uso de los mismos en la publicidad.

Para no entrar en detalles con respecto a los datos históricos que expone el mini documental, ni caer en las oscuras aguas del “spoiler”, hablaremos sobre lo que nos compete: los signos de exclamación como herramientas para conectar con nuestro público, vistos desde la perspectiva que Netflix nos ha proporcionado.

Indicar diferentes emociones como advertencia, sorpresa, enojo y por supuesto, llamar la atención de nuestros lectores o darle sentido de urgencia a lo que escribimos, son usos que la mayoría de redactores publicitarios y creadores de contenido no solo tenemos claros, sino que usualmente utilizamos para comunicar con mayor efectividad los mensajes de anunciantes; no es lo mismo un call to action con signos de admiración a uno que no los tenga (¡Inscríbete ahora! Vs Inscríbete ahora).

Pero en las conversaciones que se desarrollan en los nuevos entornos digitales como las redes sociales, los signos de exclamación tienen una serie de significados implícitos que todos usamos y entendemos de manera inconsciente, como por ejemplo, transformar de “serio” a “amigable” el tono de un mensaje, a tal punto que los signos de admiración se convirtieron en una necesidad para no ser leídos sin emoción o incluso molestos. ¿Sabes de qué hablamos? Observa este ejemplo de una conversación casual entre una pareja de novios y saca tus propias conclusiones…

¿Qué opinas? Muchos redactores y correctores de estilo concuerdan en que los signos de admiración y los nuevos significados que han adquirido pueden llegar a ser innecesarios, ridículos y poco profesionales, pero lo cierto es que se han filtrado en nuestras vidas al igual que otras formas de expresión en nuestras conversaciones digitales como los emoticones, gifs y stickers; que más allá de ser adecuado o no usarlos, hacen parte de la evolución normal del lenguaje y su necesidad de adaptarse a los nuevos entornos en donde se desarrolla. Además, como redactores publicitarios y creadores de contenidos, es nuestra tarea conectar con nuestro público (seguidores, usuarios, clientes, etc) y, ¿cómo pretendemos conseguirlo si no es hablando en su lenguaje?

 

 

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